LA MIRADA DEL SOCIÓLOGO: MANIFESTACIONES Y CONTROL DE MASAS
Hace ya bastantes años, cuando desempeñamos el cargo de director general de Política Interior, redactamos y enviamos un documento de instrucciones a los Gobernadores Civiles a propósito del manejo de las operativas de control de masas en un momento en el que las imposiciones de Bruselas sobre reconversión industrial/fabril desencadenaron infinidad de manifestaciones en Andalucía, Asturias, Levante, Vizcaya, Cartagena y Vigo.
Este documento resaltaba una serie de recomendaciones posiblemente muy personales que, eran el resultado más que, de una doctrina protocolar del Ministerio, de la memoria y experiencia de un director general, que antes había sido «cocinero» «fraile» y “manifestante» habiendo vivido/participado en las primeras manifestaciones en el Madrid de los 60 (Atocha, Nuevos Ministerios, Preciados) junto a las del abril/mayo parisino del 68.
Los ejes maestros del documento eran muy simples después de haber hecho hincapié en lo complejo que en la práctica puede representar cualquier manifestación o movimiento de masas:
1º Evitar al máximo el contacto personal, o lo que se denomina «la carga» Una manifestación hay que disolverla » si es necesario» nunca machacarla
2º Establecer un contacto personal entre el jefe de la unidad o unidades «antidisturbios» y los que podían ser los responsables del Servicio de Orden de los manifestantes
3º Dar tiempo a los manifestantes para prever las consecuencias de su comportamiento y establecer un protocolo de avisos…en aquellos tiempos tres toques de cornetín; al tercero carga.
4º Establecer una semiótica de avisos al hilo de los toques de cornetín, como por ejemplo, ruido de las sirenas de los vehículos policiales, ruido al entrechoque con los escudos y el segundo toque avance al paso, ruido al bajarse la pantalla protectora de los cascos etc, etc al tercero, la carga.
5º La carga… lo que se llama carga, posiblemente constituya el momento crucial en el manejo de cualquier operativa de control de masas. En primer lugar «la carga» es en principio la última ratio operativa de control de masas y una de las más difíciles de aplicar. La carga siendo necesaria en ocasiones es a su vez, la madre de la mayoría de los errores cometidos por las unidades de control de masas. Para ello la unidad policial tiene que moverse con gran disciplina y grupalidad como la de los antiguos cuadros de la infantería del siglo VII y VIII, nunca uno o dos policías sueltos actuando por su cuenta, Es más, la carga nunca debe ser numéricamente muy desigual. Una masa de 500 manifestantes o incluso de 100 en una calle extrecha, no puede ser controlada, disuelta, por una escuadra de 10 o 20 policías usando sus defensas a modo de guerrilla de la Legión para conquistar la cota 45. La táctica a establecer es la de masa o semimasa policial contra masa de manifestantes sin utilizar las defensas y empujando con los escudos.
Por otra parte, y al hilo del 2º aviso que comentábamos en el apartado 4º. no se puede cargar o iniciar la operación de carga en seco… volviendo al ejemplo anterior, la cota 45 antes de intentar su conquista por una compañía o varias escuadras de la Legión necesita ser castigada/ablandada por la artillería o una pasada de aviación. Unos disparos de pelotas de goma a la altura de los zapatos, o al aire (nunca a la altura del rostro) algunos cartuchos de humo o de gases llorones junto al uso de cañones de agua puede ser más que suficiente… y no olvidar nunca que las defensas de goma o madera son siempre un artefacto defensivo y nunca, nunca ofensivo (por algo se llaman defensas). Nunca recomendaríamos el uso de granadas aturdidoras; aparte sus efectos sobre la audición el casquillo percutor puede producir heridas en rostro y manos
6º Siempre, siempre dejando huecos, chimeneas, vías de escape, precisamente para que los manifestantes se disuelvan/escapen/corran por una o dos calles a modo de salidas y demostración palpable de la «disolución» de la manifestación.
7º Un manifestante caído en el suelo, es como una perdiz peonando…ni se la toca.
En fin, una serie de consideraciones muy generales que pienso sirvieron para algo en aquellos tiempos y qué deseo puedan servir y por supuesto, ser mejoradas en la actualidad. Y nos repetimos: pensando siempre que hay muchos modelos de manifestación y de manifestantes…en cierta medida las manifestaciones, sus modelos y modos en las sociedades democráticas, son algo construído desde los ciudadanos y desde la propia policía…una construcción social y una construcción política