ENGATILLADOS POR LAS CORSARIAS
DIGRESIONES DE UN VIEJO SOCIÓLOGO Y SERVIDOR PÚBLICO SOBRE LAS CIUDADES Y LAS FRONTERAS
Ay!!! las tierras moras, las Españas de nuestra memoria y de nuestra historia… que son Ceuta y Melilla; como las «cruces clavadas en el monte del olvido» tierras de frontera, queridas siempre por unos y deseadas por otros, continuamente, incasablemente reivindicadas…amores perdidos que no se han nunca comprendido. Unos, otros, que nunca lo olvidarán; unos, encadenados en la mística emocional de la «banderita española» de Las Corsarias, sin darse cuenta de que algunos espacios fronterizos, para ser de unos, tienen que ser en parte de otros. Recuerdo la lucidez y sensatez conque reflexionaba a propósito de este asunto el político socialista Julián Besteiro en un librito/folleto que titulaba El Partido Socialista ante el problema de Marruecos (1921) como tierras de vecindad en donde juntaba sensatez con responsabilidad y firmeza política…Ahora un siglo después, el problema es cercano y a la vez, muy diferente. Los acontecimientos de estos días sobre un nuevo modelo de «marcha verde» nos tienen que servir para la reflexión política sobre un asunto sistémico en el que los parches tácticos a modo de batallitas perdidas o ganadas no nos valen ya. En mis recuerdos y en los años de mi vida como gestor y servidor público me tocó manejar el asunto Dudú, una operación inteligentemente organizada por la «Inteligencia marroquí». La batalla se la gané limpia o suciamente, como siempre se ganan estas escaramuzas…pero solo fue una victoria táctica, pasajera. Al final la situación estratégica quedaba en tablas.
Ahora, y a nuestro entender, los servicios marroquís han encontrado un camino que les está dando resultados…una operación de «chapeau» enhorabuena entre viejos colegas. Sencillamente han sabido colocar un torpedo bajo el eje de flotación de la política española en momentos de patentes incertidumbres políticas. La inteligencia marroquí ( que es una vera inteligencia) siempre es históricamente oportuna (Marcha verde, asunto Mohamed Dudú, Perejil) Pero a la vez, una operación que más allá de su manejo o no manejo (no me quiero meter en asuntos tácticos) puede ofrecernos la oportunidad de plantearnos las claves de una situación y proceso que nunca, nunca, hemos contemplado con una visión geopolítica de largo alcance sino de apagón funcional y rápido a modo de unos manguetazos de agua para apagar llamarads puntuales…un poco a modo de UME y ésto con todos nuestros respetos a sus componentes y sus operativas concretas y resolutivas.
Estos asuntos/problemas en los que se entrelazan presiones migratorias con perturbaciones geopolíticas interesadas hay que manejarlas más allá de los tópicos de la «sensatez y la firmeza» con una suerte de sabiduría política…y esa sabiduría política desde Maquiavelo hasta nuestro Gracián, reposa en una combinación de sensatez, astucia, diálogo y firmeza Un diálogo con mirada estratégica que además, sirva para el existir y prosperar de un vecino y de nuestra propia casa…un vecino peculiar. quizá como todos…recordemos a otro vecino, la orgullosa Francia republicana y socialista que dejaba pasear por sus tierras a los bandidos de ETA. El futuro de Ceuta y Melilla puede que sea y deba ser, siempre España, pero además su futuro es también Marruecos. La monarquía marroquí puede ser una cosa u otra, pero su Rey es un príncipe inteligente que le interesa conseguir un determinado nivel de satisfacción y bienestar entre sus gentes. Ceuta y Melilla tienen que desarrollar niveles de vida y de industrialización y desarrollo tecnológico que vayan más allá de una política económica de simple mantenimiento que supere el estatus de economía de zoco actual.
En suma, la única firmeza posible y sensata aquí y ahora no es otra que más allá de las banderas de la emoción-por una parte o por otra- esté la sensatez de una estrategia consensuada entre Marruecos y España de implantación de unas políticas conjuntas de desarrollo económico, cultural y tecnológico de la región…y aviso para navegantes…A las inmigraciones del hambre y además si son utilizadas por terceros, como al campo…no se las puede poner puertas...y mi impresión personal: los servicios de inteligencia marroquí, son posiblemente más listos y sobre todo, astutos que los españoles y siempre, siempre estarán al loro…y el futuro de Ceuta y Melilla está y no está en España y por supuesto no está en la España de Las Corsarias sino en la España de la convivencia con Marruecos (todo lo difícil que se quiera) desde el desarrollo económico y cultural de la región.
Y ya, para terminar y siendo consciente de lo que digo y, a lo que me expongo, menos griteríos sobre las Españas, las Ceutas y las Melillas eternas, y más políticas de desarrollo económico, cultural y tecnológico puntual. para unos ciudadanos y ciudadanas españoles, que los hemos hecho vivir en unas ciudades fronterizas con ciudad pero sin tierras. (las ciudades siempre tienen tierras y en Ceuta y Melilla, el ladrillo es español pero la tierra es mora)
Un asunto qué seguimos manejando desde las lentes de un espacio y un tiempo, cercano pero muy anterior al de aquí y ahora…y nos repetimos, sin una política, sensata, inteligente y firme asentada sobre la Región, acontecimientes como los actuales, siempre, siempre, continuamente estarán servidos
Rafael de Francisco, fue Director General de Política Interior en la década de los 80